6 de noviembre de 2014

¿Sabías que los primero vaqueros fueron mexicanos?

¿Sabías que los primero vaqueros fueron mexicanos?



¿Sabías que los primero vaqueros fueron mexicanos?



El romanticismo que emana el nombre “vaquero” viene acompañado con la imagen del hombre rudo capaz de sobrevivir a un ambiente hostil, pero que a su vez posee un gran corazón. Hombres de hierro con una enorme capacidad de amar, es así como los conocemos en nuestras novelas.

Sin embargo, muchas personas desconocen que el origen de ese vaquero que tanto apreciamos es mexicano.






Muchas veces, al escuchar vaquero, evocamos la imagen del hombre a caballo que nos ha dado Hollywood en tantas películas y series conocidas. Hombres anglosajones como Clint Eastwood, que parecían haber nacido para ese ambiente hostil. La realidad es que los primeros vaqueros fueron mexicanos.

No es fácil olvidar que la mayor parte del famoso oeste americano fue antes el norte de México. Texas y los terrenos que luego conformaron la zona del conocido “salvaje oeste” fueron poblados originalmente por vaqueros mexicanos dedicados a la ganadería. Vaqueros que en México siguen existiendo.


                                     

Estas tierras estaban poco habitadas, por lo que México permitió e invitó a colonos estadounidenses a poblar estas zonas. Al expandirse los habitantes de Estados Unidos, adoptaron las costumbres ganaderas de los mexicanos, cuyo origen radica en las enseñanzas traídas por los ganaderos españoles.


                                            

Y estas enseñanzas se quedaron con ellos cuando más tarde, estos mismos terrenos formaron parte de Estados Unidos. El estilo de vida y trabajo de los vaqueros estadounidenses fue heredado de los mexicanos que vivieron en el actual territorio texano y su crianza del ganado introducido por los españoles.


                                                 


De los vaqueros mexicanos, los vaqueros estadounidenses heredaron sus costumbres, aprendieron varios trucos de montura, así como el uso de espuelas para montar. Incluso su vestimenta es de origen mexicano.


                                                        


El diseño de la silla de vaquero originalmente era mexicana. Esta silla tiene un cuerno, donde se ata una soga o lazo con la que se sujetan las reses.

                                    



Los vaqueros mexicanos tuvieron tanto impacto entre los vaqueros americanos, que el lenguaje más común conocido entre los vaqueros del oeste era el español.

El ganado salvaje que recorría el oeste fue originalmente ganado traído por los españoles que al hacerse salvaje se adaptó al territorio, convirtiéndose en animales sumamente ariscos y agresivos. Su larga cornamenta es capaz de atravesar a un hombre.

     


Los mustangos, los caballos salvajes de Norteamérica, son descendientes directos de los caballos llevados a América por los conquistadores españoles a partir del siglo XVI, de raza andaluza, árabe o hispano-árabe.

Aun cuando Texas y buena parte del norte de México pasó a ser territorio estadounidense, la mayoría de los vaqueros que allí habían eran de origen hispano, nativo y negros. No había distinciones entre ellos, se respetaban como iguales.


                                           

Así pues, la próxima vez que piensen en un vaquero, consideren también a los hombres hispanos que forjaron estas tradiciones, y que muchas veces pasan desapercibidos en nuestras mentes, opacados por las luces de Hollywood.  


Un abrazo,


ESTRELLA RUBILAR

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ya lo traía en mente desde hace mucho tiempo, los verdaderos vaqueros fueron y son los mexicanos, traemos en la sangre el diario convivir con este territorio agreste y yermo, por una parte nuestros ancestros Chichimecas y por el otro los españoles, que eran de un carácter recio. Prueba de ello existieron para el siglo xvii los ''Soldados de cuera de la línea de la frontera de la Nueva España'' Seres que ya en el 1600 y pico, cabalgaban por Durango, California, Colorado, Texas, etc.
Gracias por el escrito, no hay que olvidar lo que somos y de dónde venimos. Y eso no nos lo podrán quitar esos churros procedentes de Hollywood.